APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Cuando me tuviste, no me viste

Cuando me tuviste, no me viste

Tras sufrir el tercer aplazamiento de su boda porque Nelson prefiere apoyar a Ivana, la protagonista decide poner fin a la situación. Sin dudarlo, le propone matrimonio a César, su amigo de toda la vida. El día del enlace, mientras Ivana celebra radiante, Nelson observa en silencio y con los ojos rojos la transmisión en vivo de la boda de su ex prometida con César, el heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

Miré con desgano a la pareja frente a mí, y no pude quedarme callada.

—Ay, perdón, no era mi intención incomodar a nadie. No sean tan sensibles, ¿sí? —comenté con una sonrisa sarcástica—. Además, las joyas lucen mejor cuando son un set completo. Esta pulsera que me diste está hecha con las sobras de la piedra que llevas puesta. Mejor quédatela tú, Ivana.

Ivana mordió su labio inferior, nerviosa, y me miró con ojos llenos de preocupación.

—Paula, tranquila. Aunque Nelson me la regaló, sé que esta joya era para su boda. No voy a quedarme con ella; cuando termine mi exposición, te la devolveré, ¿está bien?

Los amigos de Nelson no perdieron la oportunidad de atacarme:

—Ya basta, Paula. Mira lo que le hiciste a Ivana. ¿Tanto drama por un collarcito? ¿No ves que ella acaba de regresar? ¿Vas a arruinarnos la fiesta a todos o qué?

—En serio, señorita Fonseca, su familia tiene prestigio, ¿y arma un escándalo por una joya? Parece que están en quiebra.

Esos «amigos» de Nelson nunca me habían querido cerca de él. Para ellos, la única mujer digna de estar a su lado era Ivana.

Daba igual cuántos años llevara con Nelson, siempre me verían como una intrusa.

—Chicos, basta, por favor —intervino Ivana rápidamente para calmar las aguas—. Paula no sabía que Nelson me había dado la joya personalmente. Ahora que todo está claro, estoy segura de que Paula no lo tomará a mal.

Nelson, con evidente fastidio, me lanzó una mirada sombría.

—Hubieras hecho mejor en no venir, lo único que haces es arruinar la noche.

—Entonces, mejor me voy —repuse, levantándome de inmediato.

Al llegar a la puerta del salón, recordé algo y me volví hacia Nelson con una sonrisa desafiante:

—Ah, por cierto, la habitación de huéspedes en tu casa es un poco pequeña. Ivana seguro se sentirá incómoda ahí. ¿Por qué no mejor le cedes la habitación principal?

Nelson frunció el entrecejo, molesto.

—¿De qué hablas? ¿Qué te pasa? ¿Así vas a comportarte cuando seas mi esposa? ¿También vas a tratar así a mis padres?

Le levanté las cejas con una sonrisa tranquila y, con calma, respondí:

—¿Tu esposa? Creo que te estás confundiendo. La boda está cancelada, y ya veremos si más adelante hablamos de casarnos.

Nelson se puso pálido de inmediato y, tomándome bruscamente del brazo, me preguntó en tono desesperado:

—¿De qué rayos hablas, Paula? ¿Cómo que cancelada? Solo te pedí aplazarla. ¿En serio estás armando este berrinche por un collar?

Justo en ese momento, mi celular empezó a sonar. Era César.

Tomé la llamada justo frente a Nelson.

—Paula —la voz de César sonaba grave y cálida—, el diseñador quiere saber qué piedra prefieres para la joya principal.

Pensé en la esmeralda que adornaba su bastón y respondí sonriendo:

—Que sea esmeralda, por favor.

Nelson alcanzó a escuchar fragmentos de nuestra conversación y soltó una carcajada burlona:

—¿Esmeralda? ¿En serio? ¿Como ya no tienes tu rubí, ahora buscas otra piedra para no sentirte menos?

Ivana, con los ojos llenos de preocupación, preguntó en voz baja:

—Nelson, espera... ¿tú te ibas a casar con Paula?

Pero él no hizo caso, estaba demasiado ocupado gritándome.

—Escúchame bien, Paula. Nosotros solo hemos decidido hacer la boda, pero no hemos firmado nada. Legalmente, aún no somos nada. ¡No creas que porque estás presionando para hacer la fiesta ya eres mi esposa! ¿Y ahora estás organizando joyas y quién sabe qué más a escondidas? ¿Qué sigue, el vestido? ¿El lugar? ¿Estás tan desesperada por casarte? ¿Es que tu familia ya no puede mantenerte o qué?

Intenté zafarme, harta de escuchar tanta ridiculez, pero él me apretó con más fuerza.

—¡Suéltame, Nelson! ¿Quién te está obligando a nada? Yo compro lo que se me dé la gana, ¿qué te importa a ti?

Nelson rio con sarcasmo.

—¿Ah, no? Si no es conmigo, ¿con quién más piensas casarte? Ya basta de teatro. Hasta recibes llamadas frente a mis narices y aún tienes el descaro de negarlo. Pensaba ser discreto por respeto a nuestras familias, pero, si sigues con esta tontería, ¡olvídate del poco respeto que me queda hacia ti!

De repente, la puerta del salón se abrió de golpe y una voz fría y autoritaria resonó claramente:

—Suéltala ahora mismo.

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela Bloqueé al CEO Equivocado
9.1
Tras más de un año de relación a distancia, una joven recibe una foto del almuerzo de su novio virtual. Lo que parecía un tierno detalle cotidiano se convierte en una revelación impactante al descubrir el logotipo de Tecnologías Maika, su propia empresa, impreso en el plato. Paralizada por la increíble coincidencia, se enfrenta a la desconcertante sospecha de que su pareja digital trabaja en su mismo edificio, desatando un inesperado juego de identidades en su entorno laboral.
Portada de la novela Casada de nuevo, él enloqueció
9.2
Obligada a elegir esposo entre los hermanos López, Isabela escogió a Alejandro, su amor secreto. Sin embargo, el suicidio de la hermanastra de este reveló un romance oculto que los sumergió en años de mutuo rencor. Tras un trágico secuestro donde Alejandro muere para salvarla, pidiéndole que no lo elija en otra vida, el destino le otorga una segunda oportunidad. Al despertar en el pasado, el día de la gran decisión, Isabela cambia el rumbo de su destino y elige sin dudar a Ramiro, el hermano mayor.
Portada de la novela Cincuenta Mil Razones para Vengarme
8.2
Al intentar salir del restaurante de su hermano, una inversionista es retenida por una nueva gerente que le exige pagar una ridícula cuenta de cincuenta mil dólares repleta de conceptos absurdos. A pesar de identificarse como la hermana del dueño, la empleada la acusa de mentirosa y de no tener fondos. Ante la humillación y el desprecio, ella decide enviar un ultimátum a su asistente: o despiden a la mujer de inmediato, o retirará todo su capital, desatando un conflicto de poder y orgullo.
Portada de la novela Crié a Su Hijo y Ella Enloqueció de Pesar
9.6
Al regresar en el tiempo justo al día del parto de su mejor amiga, la protagonista decide cambiar su destino. En su vida pasada, asumió la crianza del bebé tras la supuesta muerte de la madre, arruinando su futuro y soportando carencias. Sin embargo, dieciocho años después, descubrió que todo fue una farsa planeada por su amiga millonaria y su propio exnovio. Ante la traición de ellos y del hijo que crió, esta nueva oportunidad le permitirá no volver a sacrificarse por quienes la despreciaron.
Portada de la novela El Don que perdió a su novia ante su mayor enemigo
8.0
Tras soportar cinco años de menosprecio bajo la sombra de Cara, la supuesta protegida de Don Massimo, la protagonista decide poner fin a la farsa el día de su boda. Al descubrir que el enlace se trasladó a la isla privada de la otra mujer, huye para consumar la venganza perfecta: casarse con Nikolai Volkov, el temido líder de la Bratva rusa y archienemigo de Massimo. Humillado y arrepentido, el Don abandona a su favorita para suplicar el perdón de su ex prometida durante una semana entera.
Portada de la novela El Último Tulipán
8.8
Naiara Jiménez ha decidido no reaccionar con celos ante el viaje por carretera de su prometido, Esteban Muñoz, y su asistente, Luna Castro. Mientras ellos creen que su docilidad y falta de reclamos ante las injusticias laborales se deben al miedo a perderlo, Naiara en realidad prepara su partida. Tras ceder sus acciones y aceptar culpas ajenas, Esteban le promete una gran boda sin sospechar que ella ya firmó su renuncia y rompió la relación, decidida a cortar todo vínculo de forma definitiva.