APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa

El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa

Marina, una princesa del océano, sacrificó su esencia ante la Diosa de la Luna por el amor de Dominic, el Alfa de los lobos. Sin embargo, tras ser falsamente acusada por Harper, la celosa amiga de la infancia de su pareja, Dominic decide castigarla encerrándola en una sala de aislamiento para purificar su espíritu. Lo que el Alfa ignora es que la salvia quemada en esa habitación, inofensiva para los licántropos, resulta ser un veneno letal que asfixia lentamente los pulmones de la sirena.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Cuando Liam se fue, Dominic se recargó en mi silla con una sonrisa de superioridad.

—Harper, ¿quieres saber por qué estoy tan seguro de que Marina está bien?

—¿Por qué? —preguntó Harper, fingiendo curiosidad.

Dominic se reclinó de nuevo con una mueca burlona.

—Porque Marina —dijo con una voz que mezclaba orgullo y desprecio— es un monstruo. ¿La presión aplastante del fondo del mar? Ella nació ahí. Es su lugar de juegos.

Monstruo.

Me dijo monstruo.

Los recuerdos regresaron, ese dolor que tanto me había esforzado por olvidar.

Hace diez años, en el templo de las profundidades marinas, le recé a la Diosa de la Luna para poder estar con él.

—¿Estás segura de que quieres hacer este trato? —La voz de la Diosa se suavizó con tristeza y resonó desde el altar.

Asentí sin dudarlo.

—Lo estoy. Quiero estar con él.

—El precio es muy alto. —La luz de la Diosa perdió brillo—. Debes desprenderte de tus escamas, entregar tu núcleo divino, que es tu esencia de vida, y renunciar a la protección del mar.

—Lo haré.

—Serás más frágil que cualquier humano. La presión alta, los gases tóxicos, las temperaturas extremas... cualquiera de esas cosas podría matarte.

—Mientras pueda sentir su calor, nada más importa.

Mis hermanas lloraban alrededor del altar con los ojos llenos de lágrimas.

—¡No lo hagas! —suplicó Coral, mi hermana mayor—. ¡No vale la pena renunciar a tu divinidad por alguien de la superficie!

—¡Ni siquiera sabe lo que has hecho por él! —dijo Pearl, mi segunda hermana, con enojo—. El vínculo de pareja entre un lobo y una sirena es inestable. ¡Lo estás apostando todo!

—No me importa. —Apreté los puños—. Mientras pueda ser suya, con tal de formar ese vínculo con él, renunciaré a lo que sea.

La Diosa de la Luna suspiró.

—Niña ingenua. El amor te cegó.

Una luz sagrada me envolvió. Un dolor quemante me desgarró cada nervio. Mis escamas plateadas se desprendieron, una por una, con una agonía terrible. Mi núcleo azul brillante fue arrancado de mi pecho.

Grité y me sacudí por el sufrimiento, pero antes de perder el conocimiento, vi a Dominic estirando la mano hacia mí bajo la luz de la luna.

Por él, todo valía la pena.

Cuando desperté, era una mortal frágil.

Pero por fin podía sentir el calor real de sus abrazos. Podía usar mi canto encantador, aunque debilitado, para abrirle paso en el campo de batalla.

Pensé que me había convertido en su Luna perfecta. Que mi sacrificio había servido de algo.

Ahora, él estaba distorsionando ese sacrificio para usarlo como prueba de que yo era indestructible. Me llamó monstruo. Me volví débil por él y él decía que solo me estaba haciendo la víctima.

Una furia infinita empezó a surgir desde lo más profundo de mi alma destrozada.

“¡Me voy a vengar! ¡Voy a hacer que paguen!”

Esa furia inmensa estalló dentro de mí.

El florero que estaba en el escritorio de la oficina empezó a temblar.

“¡Voy a destruir este lugar! ¡Voy a destruirlo todo! ¡Haré que los dos paguen!”

Junté lo poco que me quedaba de esencia y la lancé contra el florero.

Hubo un ligero movimiento. Un susurro de aire.

El florero sobre el escritorio se tambaleó un segundo y luego se quedó quieto.

Me desplomé en el aire, dándome cuenta con desesperación de que mi alma era demasiado débil incluso para tirar un florero.

—Qué raro —murmuró Harper, mirando a su alrededor—. ¿Eso fue una corriente de aire? Pensé que las ventanas estaban cerradas.

Dominic jadeó y se llevó la mano al pecho. Su cara se deformó por el dolor.

El vínculo de pareja.

Se estaba rompiendo.

Su lobo interno estaba aullando, sintiendo la agonía de perder a su compañera.

Pero su mente seguía negándose a aceptar la realidad.

—Te ves muy pálido. —Harper se levantó, preocupada—. ¿Deberíamos ir a casa a ver cómo está Marina?

—¿Ir a verla? —Dominic se burló mientras se ponía de pie, aunque noté que le temblaban las piernas—. Está bien. Vamos a ver cuánto tiempo más puede mantener este teatrito.

¡Iba a ir a casa!

¡Esta era mi última oportunidad!

Que viera mi cuerpo con sus propios ojos. ¡Que sepa lo que hizo!

Gastando hasta el último gramo de la energía de mi alma, me lancé contra el sistema de alarma de la casa.

El chillido agudo de una alarma rasgó el aire.

El celular de Dominic vibró con fuerza, mostrando una alerta roja brillante:

“Gas tóxico detectado en la villa. Evacuar.”

Vi cómo le cambió la cara; el pecho le subía y bajaba con rapidez.

Pero se recuperó pronto.

—¿Ves? —Dominic se rio con burla, aunque su cara estaba pálida—. Hasta está hackeando el sistema de seguridad. Su actuación es cada vez más exagerada.

“¡No! ¡No es una actuación, idiota! ¡Es el olor de mi cuerpo pudriéndose!”

—El sistema no se activaría por nada —dijo Harper, fingiendo preocupación—. ¿Tal vez sí deberíamos regresar y echar un ojo?

—Claro que vamos a regresar —dijo Dominic mientras recogía sus papeles, con una mirada que daba miedo—. Harper, tú vienes conmigo.

—¿En serio? —Harper no pudo ocultar su emoción—. Pero... ¿crees que sea buena idea?

—Es una idea excelente. —Dominic suspiró—. Quiero que veas su teatrito en persona. Quiero que veas lo manipuladora que puede ser una forastera.

Iban a regresar juntos.

Iban a ver mi cuerpo.

Le grité al oído, con un rugido desesperado y silencioso: “Anden. Vayan a ver lo que hicieron”.

Estás a punto de verla, Dominic.

A la chica que dejaste sangrando por los ojos y la nariz, con la piel llena de llagas por tu purificación.

Estás a punto de encontrarte con el cadáver que tú mismo creaste.

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela Compradora, comprada por su bestia
9.3
En esta cautivadora novela de fantasía y romance, Clara toma una decisión drástica tras ser rechazada por su primer hombre bestia de servicio de élite, quien solo muestra afecto hacia su hermana. Para llenar ese vacío, decide llevar a casa a otro sirviente de rango inferior. Esta elección desata los celos y la desesperación de su antigua bestia, quien, al borde de las lágrimas, le suplica a Clara que lo elija únicamente a él como su fiel compañero, revelando un posesivo e inesperado lazo.
Portada de la novela Elegí un mejor Alfa
7.9
Tras ser humillada públicamente por su prometido Ethan Hawkins, quien canceló su fiesta de compromiso para vengar a una huérfana llamada Lily Bauer, la protagonista se convierte en el hazmerreír de la manada Frostfang. A pesar de que su hermano Ryan le resta importancia al asunto, ella se niega a soportar el desprecio. En lugar de disculparse, decide rechazar a Ethan y acepta la propuesta de alianza de la manada Blackwood, tomando el control de su destino con el emblema ancestral.
Portada de la novela Me Arranqué la Marca del Alfa
8.7
Tras esperar una década, la protagonista recibe la propuesta de matrimonio de Mike, su Alfa y compañero destinado. Sin embargo, la ilusión se desmorona al descubrirlo profesando su amor a otra mujer y prometiendo disolver su lazo sagrado. Decidida a no ser humillada, ella toma la firme resolución de romper su vínculo. En lugar de someterse, planea regresar a la manada Deep Blue para asumir el liderazgo en solitario, abandonándolo el mismo día de su ceremonia de emparejamiento.
Portada de la novela Me Dejó el Alfa y Perdió Todo
9.8
En Me Dejó el Alfa y Perdió Todo, Evelyn ve su vida desmoronarse cuando Caleb, el Alfa de Silver Moon, cancela su boda para socorrer a Ivy, su supuesta salvadora. Cansada de justificar sus desplantes, Evelyn decide no esperarlo más. En su lugar, contacta al Rey Alfa Silas para aceptar un proyecto científico secreto de cinco años sobre el Envenenamiento de Plata. Al desaparecer por completo de su vida, Caleb se sumerge en un profundo arrepentimiento, iniciando una búsqueda desesperada por todo el mundo.
Portada de la novela Me fui… y todos enloquecieron
9.6
Tras veintiún años intentando cumplir las misiones de un sistema para conquistar a los cuatro hombres más influyentes del imperio, la protagonista fracasa por completo. Expulsada del harén real durante un banquete y sin un hogar al que regresar, decide usar la única salida que le ofrece el sistema: morir para volver con su verdadera familia. Sin dejar rastro, se quita la vida en un palacio abandonado, pero justo antes de desvanecerse, escucha gritos desesperados que la buscan en la oscuridad.
Portada de la novela Mi Muerte Fue Su Peor Castigo
9.1
Al casarse con el poderoso heredero Alberto Aguirre, Sandra no esperaba que él mismo la arrastraría a firmar el divorcio para complacer a su hermana adoptiva, Beatriz. Humillada por el entorno de su esposo y abandonada por sus propios hermanos —Jorge, Miguel y Ángel—, quienes la obligan a apartarse para no arruinar la felicidad de Beatriz, Sandra es forzada a retirarse. Sin embargo, en el peor momento de amargura, el sistema se reactiva para ofrecerle el retorno a su mundo real tras completar su misión. La farsa ha terminado y ella no volverá a jugar bajo sus reglas.