APKDock Logo
Portada de la novela Inseminación Corporativa

Inseminación Corporativa

9.0 / 10.0
En la audaz novela romántica Inseminación Corporativa, un hombre se ve obligado a intimar con la esposa de su jefe mientras este escucha todo a través de una llamada telefónica. En medio de un torbellino de vergüenza y deseo incontrolable, la mujer se entrega por completo a la pasión. Sin embargo, justo cuando el encuentro alcanza su punto más alto y la tensión es insoportable, la puerta de la recámara se abre de golpe, amenazando con descubrir el secreto mejor guardado de esta oficina.

Inseminación Corporativa - Capítulo 1

—Sigue, no pares. Hazla gritar, quiero escucharla.

Esa noche, ya tarde, en la recámara, le hice trizas el fino y delicado camisón de seda a la esposa del jefe.

No llevaba nada debajo. Ese cuerpazo de metro setenta se estremecía bajo mis manos, y sus piernas blancas y esbeltas se me enroscaban a la cintura con fuerza, casi sin querer, mientras seguía con el celular en la mano y la llamada del jefe en altavoz.

Atrapada entre la vergüenza y un placer arrollador, se aferraba a las sábanas, indefensa, mientras gemía mi nombre sin darse cuenta.

Justo cuando, con mi miembro tan duro que me dolía en la mano, lo alineaba con su sexo empapado, a punto de embestirla con fuerza, alguien abrió la puerta de la recámara.

El jefe me dijo que me pagaría quinientos mil dólares por dejar embarazada a su esposa. Mientras hablaba, no apartaba la mirada de su esposa, Ema Cano, que revisaba unos papeles cabizbaja.

Ese día llevaba un vestido blanco entallado, con un escote perfecto, que dejaba al descubierto un poco de piel blanquísima y sus delicadas clavículas. La falda se le ajustaba al trasero carnoso y le marcaba unas curvas de infarto.

Tragué saliva sin darme cuenta y noté que, ahí abajo, ya estaba reaccionando sin remedio. Aarón Gallegos, mi jefe, notó mi reacción y se rio con sarcasmo.

—Sospecho que mi esposa no puede tener hijos. Así que, Dylan, tú que eres joven, acuéstate con ella a ver si logra quedar embarazada.

Dio unos golpecitos en el documento que yo tenía en la mano para indicarme que lo usara como pretexto para verla esa noche.

—Cuando esté hecho, te transfiero el dinero.

Por eso, a las ocho en punto de la noche, me presenté en la puerta de la casa del jefe. Me latía el corazón descontrolado. Respiré hondo y toqué el timbre.

Fue Ema quien abrió.

Se había cambiado el traje ejecutivo por un camisón negro de seda con tirantes y un escote en V tan pronunciado que dejaba adivinar sus pechos generosos. No parecía llevar nada debajo. El aire frío de la noche le rozaba el pecho y, apenas visibles, los pezones se le erguían bajo la tela negra. Era imposible apartar la vista.

El cabello largo le caía suelto sobre los hombros y unos mechones mojados se le pegaban al cuello pálido; estaba claro que acababa de ducharse.

Olía a jabón y a su esencia; con solo respirarlo se me secó la boca. Pareció darse cuenta de que la observaba y me miró con frialdad.

—Dile a Aarón que no me interesa tener hijos y que tampoco creo tener ningún problema. Vete.

Ella ya había descubierto mis intenciones y titubeé un instante; por suerte, enseguida se me ocurrió una excusa.

—Directora Cano, el señor Gallegos me mandó entregarle un documento urgente. —Alcé el sobre que llevaba en la mano y me esforcé por sonar tranquilo.

Le echó un vistazo al sobre, luego a mí, y se le notó más el fastidio.

—Déjalo en la puerta. Ya puedes irte. —Hizo ademán de cerrar.

Desesperado, frené la puerta con la mano.

—El señor Gallegos dijo que debo entregarle este documento directamente en la mano y quedarme hasta que termine de revisarlo.

Esa era la excusa que Aarón me había enseñado. A Ema se le endureció el gesto; me midió de arriba a abajo con una mirada cortante.

—Lárgate.

Su forma de mirarme me hizo hervir de furia; ese fuego maldito me subió desde el bajo vientre hasta la cabeza.

Mierda, ¿por qué te haces la digna? Si no fuera por el dinero de tu marido, ni siquiera te miraría. No te des tanta importancia.

Me armé de valor y, aprovechando que le sacaba una cabeza, me metí a la fuerza, cerré la puerta tras de mí y eché el seguro.

—¡Tú...!

Ema perdió la compostura, retrocedió un paso y me miró, alerta.

—¿Qué pretendes? ¡Voy a llamar a la policía ya mismo!

—¿La policía? —Me reí con desprecio y la fui arrinconando paso a paso—. ¿Usted cree que, cuando llegue, le van a creer a usted, la esposa de un director general que le abre la puerta a un subordinado a altas horas de la noche, en una pijama provocadora, o a mí, un empleado honesto que vino a entregarle documentos por órdenes de sus superiores?

Continuar leyendo

Tabla de contenidos de Inseminación Corporativa

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3 Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te podría gustar

Novedades

Portada de la novela Caminos separados por los que luché
7.8
En esta novela moderna de romance y mafia, una joven pelirroja y rebelde reencarna tras morir en un incendio. Al despertar en el pasado, decide no repetir su trágica vida junto a Cassian Vercetti, el frío líder criminal que siempre intentó someter su naturaleza salvaje. Para escapar, altera el contrato matrimonial escribiendo el nombre de su media hermana. Sin embargo, al descubrir que su prometida ha cambiado, Cassian romperá todas sus estrictas reglas para perseguir a la mujer que lo rechazó.
Portada de la novela El Juego del Destino
8.2
En la peligrosa familia Marco, el destino de Irene pende de un sorteo anual de Nochebuena. Como no pertenece a la mafia, Adrián Marco debe extraer su nombre para poder casarse con ella. Tras cuatro años de dolorosas esperas y supuestos fracasos, Irene descubre una devastadora traición detrás de la puerta del estudio: Adrián siempre saca su nombre, pero ordena cambiarlo por un papel en blanco para proteger a otra mujer. Cansada de mentiras, ella misma tira su nombre a la basura y decide liberarse.
Portada de la novela Él me amó solo cuando yo estaba dejando la vida
8.8
Tras ser envenenada con acónito, a Giselle le queda poco tiempo de vida. Decidida a no tener remordimientos, viaja en secreto al lago de Sacred Crystal para despedirse del mundo. Sin embargo, allí se topa con su ex-compañero, quien tras diez años de ausencia se ha convertido en Alfa y lleva el anillo de otra loba. Aunque él le pregunta si aún le guarda rencor, Giselle, habiendo desechado su viejo lazo de amor, solo desea contemplar el mar de lirios bendecido por la Diosa de la Luna antes de partir.
Portada de la novela Hermana de Mentira
7.8
A solo tres meses de su boda, Eva sufre la peor traición cuando su prometido publica en redes su acta de matrimonio con Celia, su hermana adoptiva, quien además está embarazada. Tras ver el apoyo de su propia madre a esta unión, Eva reacciona con desconcierto en la publicación. En lugar de una explicación, recibe una llamada de su pareja exigiéndole calma y asegurando que este matrimonio es solo un acuerdo temporal de un año hasta que nazca el bebé.
Portada de la novela La amante de mi prometido me llamó perra
9.2
Enviada a Riverton para asegurar el dominio de su dinastía, una joven de la mafia se prepara para su boda de conveniencia con Marco Ricci, cuya familia le debe todo a su abuelo. Sin embargo, el respeto que esperaba se quiebra cuando Bianca, la amante de Marco, le arrebata un anillo de zafiros en una lujosa joyería ante la complicidad del encargado. Tras ser insultada por la intrusa, la heredera decide no rebajarse; en su lugar, llama a su prometido dándole tres minutos para resolver el caos.
Portada de la novela La Heredera Traicionada
9.2
Tras ser asesinada por su propio hermano en su vida anterior, la protagonista de esta historia de mafia y acción despierta justo en el momento en que los enemigos asaltan su hogar. En su pasado, la negligencia de su hermano por salvar a su amante provocó una tragedia familiar que terminó en traición y muerte por la herencia. Ahora, de regreso en el tiempo mientras los rivales fuerzan la entrada de la mansión, ella tiene una segunda oportunidad para cambiar su destino, sobrevivir al ataque y reclamar lo que es suyo.
Capítulos
Leer ahora
Compartir