APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela La Reencarnación De La Sanadora Imperial

La Reencarnación De La Sanadora Imperial

Tras sufrir humillaciones por carecer de loba, mi despertar como sanadora excepcional y mi lazo con el Alfa Tristan parecían un sueño. Pero todo fue una farsa: su gemelo Ronan me engañó y embarazó usando un bloqueador de aroma, aliado con Arabella para destruirme. Tras encerrarme, usaron magia negra para robar mi loba y acabar con mi bebé y mi vida. Sin embargo, he regresado en el tiempo al día en que descubrí mi embarazo. Esta vez, mis verdugos pagarán con fuego por su traición.
Capítulos
Compartir

Capítulo 5

Al notar mi indecisión, Maxim continuó:

—Si rechazas unirte a mi manada, puedo enviarte al Gremio de Sanadores en Europa; no me quedaré de brazos cruzados mientras desperdicias tu talento.

El corazón me dio un vuelco. El Gremio de Sanadores de Europa representaba el santuario con el que todo aquel dedicado a las artes curativas soñaba alguna vez.

—Está bien —respondí.

Me sequé las lágrimas y obligué a mi voz a sonar firme. No le debía nada a la manada Silver Moon. Con mamá fuera de mi vida, había llegado el momento de marcharme para proteger a mi cachorro.

—Dame una hora —le pedí a Maxim—. Debo recuperar las pertenencias de mi madre. En cuanto termine, nos iremos de este lugar para siempre.

Maxim me sostuvo la mirada durante un largo silencio.

—Mis Betas te esperarán afuera de la propiedad. Si algo se complica, rompe esto.

Me entregó un cristal de comunicación que ostentaba el escudo grabado de su linaje.

Al volver a aquel supuesto “hogar”, el aire apestaba al nauseabundo dulzor de la champaña. Las luces de la sala resplandecían con fuerza, iluminando a Tristan, Ronan y a la maldita Arabella, quienes me esperaban sentados en el sofá como jueces en un tribunal.

Al verme cubierta de lodo y en un estado deplorable, Arabella arrugó la nariz con un gesto dramático.

—Por los dioses, Lucia, ¿te revolcaste en el fango? Deshonras el título de Luna.

—Vengo por mis cosas —sentencié.

Sin siquiera mirarla, me encaminé hacia las escaleras.

—Recogeré lo que le pertenecía a mi madre y me largaré. No pienso presenciar su ceremonia de vínculo.

—Detente.

La voz de Tristan sonó gélida, provocándome un escalofrío que me recorrió la columna. De inmediato, dos guardias me cortaron el paso.

—¿De verdad crees que puedes marcharte así como así? —Tristan se puso en pie y se acercó con paso sombrío—. ¿Qué piensas que es la manada Silver Moon? ¿Un refugio al que entras y sales a tu antojo?

—Ya no me interesa ser tu Luna, Tristan. —Lo miré a los ojos, despojándome del miedo por primera vez—. Cédele el título a tu adorada Arabella.

—¡No quiero tus sobras! —chilló ella, con la mirada encendida por unos celos viscerales. De pronto, su actitud cambió; fingió sentirse herida y asustada mientras extraía del bolsillo un bulto envuelto en tela negra—. Tristan... no me he sentido bien hoy. Siento a mi loba reprimida. Y entonces... encontré esto en la habitación de Lucia.

Retiró la tela para revelar un pequeño collar de madera tallado con la forma de una flor de luna. El corazón se me detuvo: era la joya de mi madre.

—Mira —susurró Arabella, entregándole el objeto a Tristan. Al rozarlo con el dedo, un líquido rojo oscuro y fétido brotó de las hendiduras del tallado—. Es un objeto maldito, empapado en magia negra. ¿Cómo pudiste, Lucia? ¡Intentaste lastimarme con algo tan vil!

—¡Eso es mentira! —Me abalancé para recuperar el collar, pero Ronan me sujetó el brazo, inmovilizándome.

Tristan escrutó la pieza y luego observó el rostro pálido de Arabella. El último rastro de duda en sus ojos se evaporó, dejando paso al asco. Estrelló el collar contra el suelo, reduciéndolo a pedazos.

—¡No! —Un grito desesperado se me escapó de la garganta. Era lo último que conservaba de ella... lo último que mi madre me había dado.

—¡Y todavía te atreves a fingir que eres la víctima! —rugió Tristan.

Arabella aprovechó el caos para tomar un cuenco de sopa de la mesa, ocultando su malicia tras una máscara de falsa piedad.

—Sé que me tienes celos, pero estoy dispuesta a perdonarte. Solo arrodíllate y pide disculpas. Después, bebe este tónico de purificación para disipar la maldición que me lanzaste y olvidaremos este incidente. Tristan seguirá adelante con el vínculo. Al fin y al cabo, son compañeros destinados, un regalo de la Diosa Luna, ¿no es así?

—Mírala, Lucia —añadió Tristan con frialdad—. Mira qué comprensiva es Arabella. Arrodíllate, pide perdón y bebe el tónico. Es tu última oportunidad para que te perdone como mi compañera.

Contemplé los restos destrozados del collar y luego sus rostros, deformados por la soberbia. La última chispa de esperanza que guardaba por Tristan se hizo cenizas. Intentaban despojarme de todo: de mi cachorro, de mi madre y de mi dignidad.

—No... jamás lo haré —sollocé, dispuesta a morir antes que inclinarme ante semejantes monstruos.

—¡Oblíguenla!

La paciencia de Tristan se agotó. Me sujetó la mandíbula con tal fuerza que sentí un crujido espantoso; el dolor estalló detrás de mis ojos. Entonces, Arabella alzó el cuenco y vertió el líquido hirviente y amargo por mi garganta.

Tosí, forcejeando mientras las náuseas me invadían, pero Tristan me selló la boca con la mano, obligándome a tragar hasta la última gota.

En ese instante, mi mundo se desmoronó.

Un calambre violento me desgarró las entrañas. Era una agonía mil veces peor que cualquier hueso roto; era la sensación de que me arrebataban la vida desde adentro. Me desplomé mientras gritaba. Un rastro tibio comenzó a deslizarse por mis muslos, manchando la alfombra de un rojo brillante.

Mi bebé. Mi cachorro, al que nunca llegaría a conocer.

Ronan fue el primero en notarlo, y su rostro se transformó en una máscara de dolor.

—Sangre... ¿Qué le pasa? ¿Hay algo malo con el tónico? —Su voz temblaba.

Arabella sonrió, manteniendo la mentira:

—No te preocupes, Ronan. El tónico provoca sangrado en cualquier lobo que haya practicado brujería. Es solo un efecto secundario, la prueba de su traición. Ahora su loba quedará purificada.

Tristan me observó con asco, como si yo fuera una plaga que mancillaba su hogar. Busqué refugio en el charco de mi propia sangre, sintiéndome vacía. Las lágrimas se habían agotado, dejando en su lugar un abismo de odio frío y oscuro, capaz de devorar el mundo entero.

Mi cachorro se había ido. Mi madre se había ido. El último recuerdo que guardaba de ella había sido aplastado por sus manos. Ya no me quedaba nada que perder.

El cristal de Maxim ardía en mi bolsillo, pero no lo rompí. ¿Escapar? No. No huiría. Me quedaría para devolverles este dolor infernal multiplicado por mil.

También te podría gustar

Portada de la novela Antídoto
9.6
En su vida pasada, ella fue obligada a ser el antídoto de su amor platónico tras ser envenenado, teniendo un hijo. Su esposo la culpó de la situación y acabó asesinándola junto al pequeño. Al reencarnar en el instante exacto en que el joven y su padre sufren los efectos del mismo afrodisíaco, la protagonista de Antídoto decide alterar su trágico destino. En lugar de salvar al hijo, elige auxiliar al padre, transformándose en la inesperada madrastra de su verdugo.
Portada de la novela El Alfa De Las Dos Lunas Llenas
9.7
Embarazada de nueve meses, la Luna de la manada descubre que su compañero del destino, el Alfa, lleva dos años protegiendo y financiando en secreto a otra loba. La traición se confirma al recibir mensajes de la amante, quien muestra fotos del Alfa junto a ella la misma noche en que la protagonista perdió a su primer bebé, además de una prueba médica de su actual embarazo. Ante tal infidelidad en esta novela de hombres lobo, ella decide que huirá con su heredero en cuanto nazca, decidida a no ser encontrada jamás.
Portada de la novela El Alfa se Arrepiente Después de Quitarme el Útero
8.6
Tras perder a su propio bebé por salvar a Bruno, el Alfa de la Manada Tormenta, Luna descubre una devastadora traición. Su compañero ordena en secreto su esterilización definitiva mientras presenta a su hijo oculto con la Omega Carmen, destinado a ser el heredero. Aunque Bruno intenta compensar el daño usando la costosa Flor de Luna para su salud, el dolor es irreparable. Dispuesta a no ser un obstáculo, Luna decide romper el vínculo sagrado, desatando la desesperación y la locura del Alfa.
Portada de la novela El Blanco Ocaso De Un Alfa Sin Alma
9.8
La vida de Ivy se derrumba cuando su pequeño hijo Ethan muere en territorio errante. Aunque su pareja, el Alfa Alexander, promete venganza, ella descubre una verdad devastadora: su cachorro pudo salvarse, pero Alexander impidió su auxilio para proteger a Lucas, el hijo bastardo que tuvo con su amante. Traicionada y con el corazón roto, Ivy decide reclamar su derecho de nacimiento en la Manada Imperial. Su único objetivo ahora es usar su verdadero poder para destruir por completo a la Manada Moonstone.
Portada de la novela El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa
8.1
Marina, una princesa del océano, sacrificó su esencia ante la Diosa de la Luna por el amor de Dominic, el Alfa de los lobos. Sin embargo, tras ser falsamente acusada por Harper, la celosa amiga de la infancia de su pareja, Dominic decide castigarla encerrándola en una sala de aislamiento para purificar su espíritu. Lo que el Alfa ignora es que la salvia quemada en esa habitación, inofensiva para los licántropos, resulta ser un veneno letal que asfixia lentamente los pulmones de la sirena.
Portada de la novela La gemela elegida sin espíritu de loba
8.0
Tras ser obligada por el Alfa Ryker a renunciar a su vínculo de compañeros en favor de su gemela Ivy, Harper acepta un destino de constantes sacrificios. Tras asumir el castigo por una humillación causada por su hermana y soportar una marca desfigurante, accede a probar un peligroso Ritual de Regeneración del Espíritu Lobo. Aunque sus padres Betas y Ryker creen que sobrevivirá y que podrán reconciliarse, ignoran que el espíritu de loba de Harper se desvanece y que esta prueba será su final.