APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida

Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida

Durante tres años, Caroline usó sus influencias para aportar millones a la empresa de Claude Laurent, su excompañero y director general. Sin embargo, en una junta, una becaria la acusa de ausencias injustificadas y de malgastar fondos en cenas de negocios que en realidad servían para cerrar tratos. Pese a conocer la verdad, Claude respalda la humillación de la recién llegada y confronta a Caroline. Con una sonrisa fría, ella decide no defenderse; muy pronto todos pagarán el precio de su traición.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Tomé la factura y la leí con calma.

—Interesante —solté una leve risa—. Lia, ¿sabes siquiera qué significan estos números?

Frunció el ceño, claramente tomada por sorpresa.

—¿Qué quieres decir?

—Son precios de lista —respondí, dejando el documento sobre el escritorio—. Pero yo usé mis membresías personales. En todos esos lugares tengo entre un treinta y un cuarenta por ciento de descuento.

La expresión de Lia vaciló un instante, pero se recompuso enseguida.

—¿Y qué? Igual violaste las reglas.

—Así que —continué—, de esos ciento cincuenta y siete mil dólares… en realidad gasté alrededor de ciento diez mil. ¿Y ahora pretendes que reembolse el precio completo?

La becaria de finanzas a su lado murmuró:

—Es cierto… si había descuento por membresía…

—¡Cállate! —Lia la cortó en seco, antes de girarse hacia mí—. Caroline, no intentes jugar conmigo. El hecho es que hiciste un uso indebido de los fondos de la empresa. Tus descuentos son asunto tuyo. No tienen nada que ver con la compañía.

La miré fijamente. Una frialdad apenas disimulada me cruzó la mirada.

—Entonces, según tú… ¿la culpa es mía por usar mis propias membresías para ahorrarle dinero a la empresa?

—Exacto —respondió, sin dudar—. Y ya que admites que las usaste, eso demuestra que ahora son activos de la empresa. Las utilizaste para asuntos corporativos, así que le pertenecen a la empresa. Tendrás que entregarlas como compensación.

Hizo una breve pausa, y añadió con un tono que ya no intentaba ocultar su satisfacción:

—Además, a partir de ahora, todos tus gastos y actividades fuera de la oficina deberán ser aprobados y firmados por mí… como la nueva directora. La empresa necesita a alguien que supervise lo que haces.

¿La nueva directora?

Estuve a punto de reírme.

Ascender a una becaria con apenas unos meses de experiencia a un puesto directivo… Claude realmente estaba dispuesto a todo con tal de reemplazarme.

—Está bien.

Tomé un bolígrafo y firmé al final de la factura.

—Listo.

Lia no esperaba que cediera tan fácilmente. Se quedó quieta un segundo antes de arrebatar el documento con una sonrisa satisfecha.

—Bien. Veo que sabes lo que te conviene.

Recorrió mi oficina con la mirada, deteniéndose en el escritorio de madera italiana importada y en la pintura abstracta de la pared.

—Ah, y una cosa más —añadió, con una sonrisa triunfal—. Tendrás que desocupar esta oficina.

—¿Perdón?

—Claude decidió asignármela a mí. Como nueva directora, necesito un espacio acorde a mi posición —su tono rebosaba orgullo—. En cuanto a ti… ahora eres solo una empleada sancionada. Un cubículo será más que suficiente.

No merecía ni una discusión.

Que disfrutara su victoria unos días más.

Guardé algunos objetos personales importantes en mi bolso y salí.

Luego llamé a mi abogado.

—Necesito consultarte sobre la incautación ilegal de propiedad privada por parte de una empresa… y el proceso legal para reclamar una compensación.

Hice una pausa.

—¿Pruebas? Las tengo todas. Cada transferencia, cada factura… y las grabaciones de todas las reuniones. No he dejado nada al azar.

La respuesta de mi abogado fue clara.

—Cualquier membresía registrada a tu nombre es propiedad privada. Ninguna empresa tiene derecho a confiscarla por la fuerza. Si lo intentan, podemos presentar una demanda de inmediato.

Colgué.

Luego saqué otro documento de mi bolso.

Era la escritura de este edificio de oficinas.

El nombre del comprador… era el mío.

Tres años atrás, para proteger el orgullo de Claude y aliviar la presión financiera de su empresa emergente, compré el edificio y se lo alquilé de forma anónima por treinta mil dólares al mes.

El precio real de mercado… era de doscientos cincuenta mil.

Recordé el día en que firmamos el contrato.

“Caroline, tuvimos mucha suerte de encontrar una oficina tan buena en esta ubicación”, había dicho Claude.

Yo solo sonreí.

“Sí… tuvimos suerte”.

“Qué ingenua fui”, pensé.

Escuché la voz emocionada de Lia detrás de mí. Estaba hablando por teléfono con unos contratistas, exigiendo que redecoraran la oficina de inmediato.

Poco después, unos trabajadores salieron cargando mi silla ergonómica y otros objetos.

—¡Tírenlo ahí! Total, nadie lo quiere —dijo alguien con desprecio.

Observé cómo todo lo que había sido parte de mi espacio de trabajo… terminaba amontonado sin cuidado en un rincón del pasillo.

No importaba.

Ya no lo necesitaría.

Diez minutos después, mi teléfono vibró.

Era una actualización de Lia en Instagram.

Abrí la publicación.

Era una selfi en mi oficina antigua.

En la foto, estaba sentada en una silla de cuero nueva, sosteniendo una copa de champán. El texto decía:

“Nuevo despacho, nuevo comienzo. Agradecida por la confianza de la empresa. Por fin en la oficina de dirección. #Promoción #Jefa #ElEsfuerzoValeLaPena”

Debajo, varios “me gusta” y comentarios aduladores de compañeros.

Sin expresión alguna, le di “me gusta”.

Ojalá disfrutara esa silla.

Me pregunté… cuánto tiempo iba a poder seguir sentada en ella.

También te podría gustar

Portada de la novela Cuando me tuviste, no me viste
9.2
Tras sufrir el tercer aplazamiento de su boda porque Nelson prefiere apoyar a Ivana, la protagonista decide poner fin a la situación. Sin dudarlo, le propone matrimonio a César, su amigo de toda la vida. El día del enlace, mientras Ivana celebra radiante, Nelson observa en silencio y con los ojos rojos la transmisión en vivo de la boda de su ex prometida con César, el heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
Portada de la novela Gloria: El Nombre que Nunca Fui
9.1
En la novela moderna Gloria: El Nombre que Nunca Fui, la vida de Sara se derrumba cuando su novio se compromete con otra en su graduación. Consuelo y devoción llegan de la mano del aristocrático Miguel Vargas, con quien se casa. Tras cinco años de aparente felicidad, Sara descubre la cruel verdad: Miguel solo la usa como escudo para proteger a su verdadero amor, Gloria. Desilusionada al ver la obsesión de su esposo plasmada en sus textos sagrados, Sara decide fingir su propia muerte por ahogamiento para escapar de esa mentira para siempre.
Portada de la novela La novia que lo perdió todo
9.7
El día de su boda, Bianca descubre la peor traición: su hermana Valentina camina hacia el altar con Luca, el hombre que ella amaba. Embarazada del heredero de la mafia y alegando una enfermedad terminal, Valentina arrebata el lugar de la novia con el respaldo del severo patriarca Moretti y su hermano. Ante la resignación de Luca y la indiferencia de su propia familia, que siempre la postergó, algo se rompe en Bianca. Decidida a no someterse más a sus caprichos, opta por abandonarlo todo.
Portada de la novela Más allá de la sombra de la familia
8.1
Tras una vida de abusos donde su propia familia la usó como banco de sangre para su gemela enferma, Elara Vane es traicionada por Dante, su prometido. Al enviarla él al quirófano para una transfusión fatal, ella muere jurando venganza. Sin embargo, Elara despierta milagrosamente en el pasado, justo el día posterior a su compromiso con Dante. Ahora, armada con sus recuerdos, luchará por escapar de la sombra de su familia y reescribir su trágico destino en esta emotiva novela moderna.
Portada de la novela Me Casé con el "Bicho Raro"
8.8
En su vida pasada, la protagonista de Me Casé con el "Bicho Raro" alteró un pacto familiar para evitar casarse con Blake Baillieu, el misterioso heredero. Esa decisión condenó a su hermana Dana a una muerte terrible y desató la locura de Michael, su amante secreto. En venganza, Michael la sometió a un destino atroz que acabó con su vida y la de su bebé nonato. Ahora que ha regresado misteriosamente al pasado, ella decide no cometer el mismo error: aceptará su destino y se casará con Blake.
Portada de la novela Me Fui al Mundo que Sí me Amaba
9.1
Tras fracasar con sus tres primeros objetivos del sistema, él sacrificó todos sus puntos para sanar a la heredera de la familia Ortiz. Sin embargo, al recuperarse, ella canceló su compromiso para casarse con Castel Díaz. Durante la boda, al ver la devoción de sus cuatro objetivos de conquista hacia el novio, él decide saltar al mar para volver a su hogar. Mientras se hunde, alguien se lanza a rescatarlo, marcando el inicio de una etapa donde esas mujeres conocerán el miedo y el arrepentimiento.