APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia

Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia

En Me Casé con el "Falso" Heredero de la Mafia, la traición se sella en el registro civil. Rodrigo Aguiñaga, el verdadero heredero, decide humillar a su prometida sustituyéndose por Luis, el falso sucesor, para complacer a la caprichosa Vanessa. Convencido de que ella aceptará el cruel juego y esperará su regreso, Rodrigo no anticipa la reacción de su pareja. Con total serenidad, ella decide tomar las riendas de su destino, acepta su matrimonio con Luis y desafía al clan mafioso.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Rodrigo se quedó tan furioso que, por un momento, ni siquiera pudo articular palabra.

Vanessa se secó las lágrimas, negó con la cabeza y, con ese tono hipócrita de quien finge "preocuparse", soltó:

—Perla, es una boda, no un chiste. Sí, Luis se ve bien, pero es un falso heredero al que intercambiaron al nacer; en cualquier momento lo mandan a quién sabe qué rincón. No te vayas a volver loca, no te cases con él nada más para no tragarte el orgullo.

Sus palabras, de alguna manera, le devolvieron el aliento a Rodrigo. El rostro se le seguía viendo duro, pero ya no era rabia descontrolada: se le asentó una calma fría, venenosa. Me miró de reojo y sonrió con burla.

—Perla, hasta para hacer berrinche hay límites. Si sigues, te van a usar y te vas a quedar sin nada: ni dinero ni dignidad. Y cuando ya estés hecha una cualquiera, ni se te ocurra venir de rodillas a suplicarme, porque yo no te voy a querer.

Dicho eso, se fue con Vanessa y salió del Registro Civil como si todo le perteneciera.

Yo me quedé mirando cómo se alejaban, tan satisfechos, tan seguros de que yo iba a romperme. Y fue entonces cuando Luis soltó mi mano con suavidad, como si me diera espacio para respirar. Su voz, en cambio, le salió firme.

—Lo que dijo Rodrigo fue por rabia. Todavía está esperando que tú te des la vuelta.

—Lo sé —respondí sin emoción.

Cinco años con él no se borraban de un plumazo; aunque el amor ya no fuera el mismo, yo seguía conociéndolo.

—Pero no pienso volver.

Un año atrás, él todavía era el novio que me amaba con el alma, el hombre con el que estaba a punto de casarme. Y entonces el clan lo "recuperó": descubrió que había sido intercambiado al nacer, que era el siguiente heredero del clan, el futuro jefe y que ya tenía una prometida, una princesa de la mafia, blanca, hermosa, perfecta para el apellido.

Aun así, por casarse conmigo, aunque todavía no tuviera su lugar bien asegurado, aguantó el castigo familiar tres días y tres noches hasta que el Padrino cedió.

Yo lo vi en esa cama, apenas respirando, apretándome la mano con una sonrisa que parecía pura felicidad; me dijo que, si él podía mantenerse en esa familia, yo también podría hacerlo, que en el clan yo valdría lo mismo que él valiera.

Y yo, me lo creí. Me conmoví hasta el fondo, ingenua, convencida de que nada nos iba a separar.

Pero hoy, un año después, Rodrigo ya era el verdadero heredero reconocido públicamente, el sucesor que toda la familia reconocía sin discusión, y aun así permitió que su prometida se metiera a vivir en nuestra casa.

Con ella pasó de la frialdad y la distancia al "Vanessa dice", "Vanessa quiere", "Vanessa piensa", como si su nombre se le hubiera quedado pegado a la lengua; dejó que tomara el estudio que yo armé para él y lo convirtiera en una sala de reuniones para su gente, que tirara como basura la primera cartera que le cosí a mano, y ni siquiera en el aniversario de la muerte de mi mamá, cuando yo pasé la noche entera frente a su foto, estuvo conmigo: estaba acompañando a Vanessa a una subasta.

Ahí, por fin, lo entendí.

El hombre que me amaba con todo el corazón ya no existía.

Qué ridículo.

En solo un año, yo, "el gran amor" del verdadero heredero —esa historia que todos en la familia comentaban—, fui reemplazada sin siquiera una despedida por la prometida desde la cuna, la de siempre, la que venía con el apellido incluido.

Me giré y miré a Luis, que seguía a un lado, en silencio.

—No te preocupes por si me arrepiento. Un amor que no es firme, yo ya no lo quiero. Y si dije que voy a estar contigo, no es por berrinche.

Luis se tensó, como si esas palabras le hubieran golpeado el pecho; sus pupilas temblaron, y al instante me agarró la mano con tanta fuerza que me dolió.

—Te lo prometo: conmigo no vas a perder. En nada. En ningún sentido.

También te podría gustar

Portada de la novela Accidente y Boda Exprés con el CEO
8.2
Luego de sufrir un grave choque de auto, Paula busca desesperadamente el apoyo de su novio Alfonso González, pero él ignora sus llamadas para pasar la noche con Bárbara Garza, su nueva pasante. Al confirmar la traición y la frialdad de Alfonso, quien prioriza un viaje con su subordinada antes que su salud, Paula decide dejar atrás el dolor. Con el corazón frío y las lágrimas secas, toma el teléfono para aceptar un matrimonio arreglado que cambiará su destino en Accidente y Boda Exprés con el CEO.
Portada de la novela Condenado a verla feliz
8.6
A sus veinte años, Natalia vive marcada por el amor secreto que siente hacia Ricardo Montenegro, el imponente mejor amigo de su padre, quien le lleva doce años de diferencia. El destino de ambos cambia drásticamente durante una importante recepción, donde Ricardo es víctima de una peligrosa droga. Luciendo el hermoso vestido de princesa que él mismo le obsequió en el pasado, Natalia toma la decisión de entregarse a él para salvarlo, transformándose de forma irrevocable en su único remedio.
Portada de la novela Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre
7.8
Tras tres años de matrimonio soportando las constantes infidelidades de Ricardo Montenegro, cada traición venía acompañada de un costoso collar. Al recibir la joya número cien, el dolor se transformó en frialdad: la amante de turno era mi propia hermana mayor, mi eterna torturadora de la infancia. Con el corazón roto, decidí actuar. Le entregué a Ricardo un contrato de propiedad a cambio de su firma, permitiéndole estar con ella. Tras recibir su hipócrita beso de despedida, saqué mi verdadera carta de triunfo bajo el papeleo: el acuerdo de divorcio definitivo.
Portada de la novela El Disparo Que Me Devolvió La Vida
8.9
En su tercer aniversario de bodas, Aurora descubre la peor traición: su esposo Marco, el Don más joven de la mafia italiana, está por casarse en Estados Unidos con su prima Lina. Mientras Aurora arriesgaba su vida en el desierto buscando medicina para curar la parálisis de Marco, él iniciaba un romance con Lina. Al presenciar su celebración y escuchar las crueles burlas de sus hombres, Aurora decide firmar los papeles de divorcio, dispuesta a abandonar al hombre que despreció todo su sacrificio.
Portada de la novela El Último Tulipán
8.8
Naiara Jiménez ha decidido no reaccionar con celos ante el viaje por carretera de su prometido, Esteban Muñoz, y su asistente, Luna Castro. Mientras ellos creen que su docilidad y falta de reclamos ante las injusticias laborales se deben al miedo a perderlo, Naiara en realidad prepara su partida. Tras ceder sus acciones y aceptar culpas ajenas, Esteban le promete una gran boda sin sospechar que ella ya firmó su renuncia y rompió la relación, decidida a cortar todo vínculo de forma definitiva.
Portada de la novela Gloria: El Nombre que Nunca Fui
9.1
En la novela moderna Gloria: El Nombre que Nunca Fui, la vida de Sara se derrumba cuando su novio se compromete con otra en su graduación. Consuelo y devoción llegan de la mano del aristocrático Miguel Vargas, con quien se casa. Tras cinco años de aparente felicidad, Sara descubre la cruel verdad: Miguel solo la usa como escudo para proteger a su verdadero amor, Gloria. Desilusionada al ver la obsesión de su esposo plasmada en sus textos sagrados, Sara decide fingir su propia muerte por ahogamiento para escapar de esa mentira para siempre.