APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar

Me Divorcié y Él Aprendió a Rogar

Joaquín Halabe prometió olvidar a su antiguo amor, Carmen, pero guardaba sus fotos en secreto. Su esposa, fingiendo devoción, planeó su libertad. Tras engañarlo hace un mes para que firmara el divorcio, hoy es el día de su partida. Con maletas listas, un boleto al extranjero y las fotos de ambos recortadas para borrar su presencia conjunta, coloca el acuerdo sobre la mesa. Tras diez años de amor unilateral, ella se marcha para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 4

Faltaba un día.

Quizá, sin darnos cuenta, Joaquín y yo habíamos llegado a una especie de acuerdo tácito. Ya casi nunca coincidíamos en las reuniones del proyecto.

Solo a veces, cuando Carmen no estaba, Joaquín aparecía de pronto. No decía nada durante la reunión; apenas me lanzaba una que otra mirada.

No entendía qué pasaba últimamente por la cabeza de aquel hombre. Y tampoco quería entenderlo.

Empecé a sacar mis cosas de la casa poco a poco, procurando que no lo notara.

Pero, al final, se dio cuenta.

Ese día, después de la reunión, Joaquín me invitó a sentarme un momento en su oficina. Apenas tomé asiento, preguntó:

—Últimamente has sacado bastantes cosas de la casa. Tampoco te he visto volver a dormir en casa.

Asentí y le di la excusa que ya tenía preparada.

—Sí. Voy a quedarme una temporada en el departamento de antes.

La expresión de Joaquín se volvió algo vacilante.

—Sobre la boda… lo he pensado mucho. Todavía podríamos celebrarla…

Lo interrumpí:

—Ya queda muy poco tiempo. No hace falta.

Él me miró con sorpresa.

—¿Qué quieres decir con que queda muy poco tiempo?

Dudé un instante, preguntándome si debía mostrarle el acuerdo de divorcio que ya había firmado.

Pero una llamada de Carmen llegó justo a tiempo y me ayudó a evitarlo.

Miré el nombre en la pantalla de su celular y sonreí.

—Ve a atender lo tuyo. Lo nuestro no urge.

Joaquín giró la manija de la puerta y, quizá para compensarme, volvió a prometerme:

—Mañana por la mañana iré sin falta a buscarte.

Al día siguiente, volvió a incumplir.

Yo estaba sentada en el sofá, mirando la pantalla del celular.

Faltaban doce horas.

Una alerta de noticias locales apareció en la aplicación. Carmen asistía a la presentación de un nuevo proyecto, y Joaquín estaba de pie detrás de ella.

Al recordar la promesa que me había hecho el día anterior, no pude evitar sonreír con ironía. Si supiera que estas eran sus últimas doce horas conmigo, ¿habría faltado a su palabra?

Tal vez no, tal vez sí.

Pero la respuesta ya no importaba.

Pasé varias horas ordenando un poco la casa.

En aquel departamento antiguo y vacío, en realidad no quedaban muchas cosas mías. Solo que nos habíamos casado mientras vivíamos allí, y todavía me provocaba cierta nostalgia.

Llamé a Karina. Aunque ya le había avisado con anticipación, quise despedirme de ella una vez más.

Después marqué al abogado.

—El trámite quedó cerrado hace un mes. Ya no hay nada pendiente, ¿verdad?

Su respuesta fue breve:

—No. Todo quedó asentado.

Tras una pequeña pausa, añadió:

—Felicidades, señora Cherem.

Sonreí y colgué.

Así, en silencio, esperé hasta que cayó la noche.

Faltaban tres horas: ya había dejado listas todas las maletas y había comprado un boleto de avión para irme al extranjero.

Faltaban dos horas: recorté todas las fotos en las que salíamos juntos y dejé en el álbum solo la parte en la que aparecía yo.

Faltaba una hora: coloqué el acuerdo de divorcio cuidadosamente sobre la mesa.

Al principio había pensado en dejarle unas palabras. Después lo reconsideré y decidí que no hacía falta.

Tomé mi maleta y, justo en el instante en que la cuenta regresiva llegó a su fin, apoyé la mano sobre la manija de la puerta.

Mi matrimonio había terminado.

Pero, para mi sorpresa, la puerta se abrió desde afuera.

Joaquín tenía sudor en la frente, como si hubiera llegado corriendo. Respiraba con dificultad y, en su sonrisa, aún quedaba un rastro de culpa.

—Perdón. Acabo de dejar a alguien en su casa. El auto se averió en el camino y vine lo más rápido que pude…

Su voz se detuvo de golpe. La mirada le cayó sobre mi maleta y sobre el boleto que tenía en la mano.

—¿A dónde vas?

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela Casada de nuevo, él enloqueció
9.2
Obligada a elegir esposo entre los hermanos López, Isabela escogió a Alejandro, su amor secreto. Sin embargo, el suicidio de la hermanastra de este reveló un romance oculto que los sumergió en años de mutuo rencor. Tras un trágico secuestro donde Alejandro muere para salvarla, pidiéndole que no lo elija en otra vida, el destino le otorga una segunda oportunidad. Al despertar en el pasado, el día de la gran decisión, Isabela cambia el rumbo de su destino y elige sin dudar a Ramiro, el hermano mayor.
Portada de la novela Cuando Dejé de Esperarte
9.2
Tras levantarse de la cama de Antonio Toscano, la protagonista recibe su ropa interior de manos de él, quien le comunica con total frialdad que ha modificado la clave de acceso a su hogar. Con la instrucción de no regresar a menos que sea estrictamente necesario, Antonio justifica su decisión ante el desconcierto de ella: la mujer a la que tanto tiempo intentó conquistar finalmente ha aceptado ser su novia, y él no está dispuesto a arriesgar esa nueva relación permitiendo que se encuentren.
Portada de la novela Después de sus cien engaños, rompí con él para siempre
7.8
Tras tres años de matrimonio soportando las constantes infidelidades de Ricardo Montenegro, cada traición venía acompañada de un costoso collar. Al recibir la joya número cien, el dolor se transformó en frialdad: la amante de turno era mi propia hermana mayor, mi eterna torturadora de la infancia. Con el corazón roto, decidí actuar. Le entregué a Ricardo un contrato de propiedad a cambio de su firma, permitiéndole estar con ella. Tras recibir su hipócrita beso de despedida, saqué mi verdadera carta de triunfo bajo el papeleo: el acuerdo de divorcio definitivo.
Portada de la novela El regreso de los abandonados
8.9
Tras criar al hijo de su hermana Sophie con grandes sacrificios, la protagonista de El regreso de los abandonados es traicionada cuando ella regresa junto a un magnate multimillonario. Acusada falsamente de robo y abandonada por su propia familia, la desesperación la lleva a la muerte. Sin embargo, despierta milagrosamente el día del nacimiento de su sobrino. En esta novela moderna, buscará cambiar su destino y no repetir los errores que la destruyeron en su vida pasada.
Portada de la novela Me convertí en la novia del archienemigo de mi ex
8.6
Después de que su novio Jasper la empujara al mar para impresionar a otra mujer, dejándola en cuidados intensivos, una joven despierta con amnesia selectiva. Aunque el culpable intenta disculparse y recuperar su lugar, ella ha olvidado por completo su existencia. Para desesperación de Jasper, la protagonista insiste firmemente en que su verdadero novio es Mateo, el hombre al que él más odia en el mundo. Comienza así un juego de tensiones donde el pasado y la rivalidad se entrelazan sin remedio.
Portada de la novela Me Traicionó, y Me Casé con el Don
9.6
La noche de su compromiso, la vida de Lydia se derrumba cuando Marco Falcone revela que tiene un hijo de cinco años y pospone su boda para legitimar al niño con su amante. Ante esta humillación no negociable, Lydia se quita el anillo y toma una decisión audaz: le propone matrimonio a Lorenzo Moretti, el Don más poderoso de Nueva York y el hombre que siempre ha querido hacerla suya. Comienza así una intensa historia de orgullo, poder y venganza en el peligroso mundo de la mafia moderna.