APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Creyeron Que Era Sorda

Creyeron Que Era Sorda

En la novela romántica Creyeron Que Era Sorda, la protagonista recupera la audición en secreto y descubre la peor traición. Durante una fiesta, escucha a su hija revelar que su esposo, Fidel Gallardo, espera un hijo de su amante, Juana. Aunque Fidel finge amarla con señas y planea ocultar su desliz para no perderla, ella ya conoce toda la verdad. Con el boleto comprado para irse como maestra voluntaria a una zona vulnerable, solo espera siete días para que sus papeles estén listos y desaparecer de sus vidas para siempre.
Capítulos
Compartir

Capítulo 1

En medio de la fiesta, mi hija, Adriana Gallardo, le dijo a mi esposo en voz alta, con toda intención:

—Papá, Juana espera un hijo tuyo. Entonces, ¿vamos a vivir con ella desde ahora?

Mi esposo, Fidel Gallardo, puso frente a mí el bistec que acababa de cortar y dijo en voz baja:

—Tu mamá y yo hicimos un trato. Si alguno de los dos traicionaba al otro, desaparecería para siempre del mundo del otro. Yo no puedo pagar ese precio. Por eso lo he ocultado tan bien. Cuando el bebé nazca, tampoco dejaré que Juana ni el bebé se acerquen jamás a tu mamá.

Después de decirlo, me dijo por señas que me amaría para siempre.

Pero no notó que mis ojos ya estaban enrojecidos.

No sabía que, una semana atrás, yo ya había recuperado la audición.

Tampoco sabía que yo ya había descubierto su aventura con Juana.

Y mucho menos sabía que, a espaldas de todos, yo ya había comprado un boleto de avión para irme como voluntaria a dar clases a niños de una comunidad vulnerable.

Solo estaba esperando que los documentos quedaran listos en siete días.

Entonces desaparecería por completo.

Aparté el bistec que tenía frente a mí. Ya no quería seguirles el juego.

Al verme ponerme de pie, Fidel se levantó de inmediato y me preguntó por señas qué me pasaba.

Negué con la cabeza y le respondí con señas:

—Ya es tarde. Me voy a casa a descansar.

Fidel quiso irse conmigo, pero varios de sus amigos lo detuvieron al mismo tiempo.

—Verónica no se siente bien, necesita descansar. ¿Tú por qué tienes tanta prisa por irte?

—Exacto. Juana está por llegar. No la has visto en todo el día, ¿no la extrañas ni un poco?

Mi hija también jaló la manga de Fidel.

—Papá, extraño a Juana. ¿Podemos quedarnos y no irnos con mamá?

Al oír eso, en el rostro de Fidel apareció un destello de pánico.

Pero al ver que yo no mostraba ninguna reacción, frunció el ceño y dijo:

—No vuelvas a mencionar a Juana delante de tu mamá.

—¿Y qué importa? Mamá no oye.

Al escuchar las palabras de mi hija, empujé suavemente a Fidel para que volviera a sentarse.

Le hice señas a Fidel:

—Puedo volver sola. Ustedes quédense.

Apenas terminé de decirlo, me di la vuelta y salí, sin darle siquiera la oportunidad de retenerme.

No había avanzado mucho por el pasillo cuando vi a Juana entrar a toda prisa al restaurante. Me detuve junto a la puerta, desde donde todavía podía ver el interior del salón privado.

No supe si lo hizo a propósito, pero su hombro chocó contra el mío y me hizo trastabillar.

Juana entró al salón privado y, de paso, levantó en brazos a mi hija, que ya estiraba las manos hacia ella.

—No te he visto en todo el día. ¿Me extrañaste?

—¡Claro que sí!

Juana soltó una risita.

—Entonces mereces una recompensa.

Adriana le tomó el rostro con ambas manos y le dio un beso en la mejilla.

Al ver esos movimientos tan naturales entre ellas, cualquiera habría creído que eran madre e hija.

Juana dejó a Adriana en el suelo y luego abrazó a Fidel. En sus ojos había una coquetería descarada.

En la mirada de Fidel apareció una ternura que yo jamás había visto.

Antes de que él pudiera decir algo, Juana se puso de puntitas y lo besó en los labios, con un beso ardiente y profundo.

—Ya, ya. Llevan meses y siguen igual de pegajosos.

A sus amigos no les importó en absoluto. Mi hija también parecía estar acostumbrada, como si estuviera viendo una escena divertida.

Yo los miré y sentí que el corazón se me helaba por completo.

Resultaba que todos sabían desde hacía mucho que ellos estaban juntos.

La única que había vivido engañada era yo.

Juana escuchó las bromas de todos y apenas curvó los labios.

Como si aquello no fuera ya bastante escandaloso, los demás se animaron a preguntarles a Fidel y a Juana cuándo había sido la última vez que lo habían hecho.

Fidel bajó la cabeza con algo de vergüenza. En cambio, Juana parecía emocionada.

—Anteayer, en el cuarto junto al dormitorio principal.

Murmuré la respuesta para mí misma al mismo tiempo que Juana la decía.

Todos reaccionaron como si acabara de estallar una bomba. En sus rostros aparecieron sonrisas llenas de morbo.

—Fidel, por fin abriste los ojos.

—Con nuestra posición, ¿para qué hacerte el santo y el marido fiel?

—Mientras lo ocultes bien, puedes disfrutar toda la vida. Verónica es sorda. Ni se va a enterar.

También te podría gustar

Portada de la novela Bebiendo La Cura Viscosa De Mi Deformidad
8.0
Durante un encuentro cercano, Lucy, la vecina de dieciocho años del protagonista, nota un bulto peculiar en su cuerpo y lo cuestiona con una mirada llena de un deseo inconsciente. Al notar su curiosidad, él simula no comprender la situación y la desafía a mostrarle su propia anatomía. Sin dudar un instante, la joven se baja su minifalda blanca, revelando una piel sumamente pálida y una anatomía completamente plana, desprovista de cualquier rasgo similar al de él.
Portada de la novela El Disparo Que Me Devolvió La Vida
8.9
En su tercer aniversario de bodas, Aurora descubre la peor traición: su esposo Marco, el Don más joven de la mafia italiana, está por casarse en Estados Unidos con su prima Lina. Mientras Aurora arriesgaba su vida en el desierto buscando medicina para curar la parálisis de Marco, él iniciaba un romance con Lina. Al presenciar su celebración y escuchar las crueles burlas de sus hombres, Aurora decide firmar los papeles de divorcio, dispuesta a abandonar al hombre que despreció todo su sacrificio.
Portada de la novela El Elixir que Robó Mi Amor
9.0
Con el fin de acompañar a su amiga de la infancia en su último mes de vida, un brillante neurocientífico obliga a su prometida a tomar un fármaco experimental secreto que borra la memoria. Durante ese lapso, él organiza una boda y una luna de miel con la enferma terminal. Sin embargo, un mes después, al intentar recuperar su vida anterior, descubre con desesperación que el efecto de la dosis se volvió permanente y que su prometida lo ha olvidado para siempre.
Portada de la novela La Hija que Abandonaron Regresó Triunfante
9.8
En esta novela moderna de romance y superación, una joven es desterrada al campo por sus propios padres, quienes adoptan a otra niña para darle una vida de lujos. Tras años de carencias y esfuerzo, ella logra entrar con honores a la preparatoria, pero su familia la obliga a cederle su lugar a su hermana adoptiva. Despojada de su mérito académico, de las acciones y de su herencia por quienes debían protegerla, decide empacar sus pertenencias y abandonar para siempre ese hogar que jamás la valoró.
Portada de la novela La Reina Wright
8.9
Tras descubrir la infidelidad de su esposo Dante con su asistente, Isabella filtra el video de la traición, pero termina enfrentando una demanda familiar y una condena de seis meses en prisión, además del rechazo de su propio hijo. Al tocar fondo, decide solicitar el divorcio y renunciar a la custodia. Dante la ve marchar con desprecio, seguro de que volverá arrastrándose sin su apoyo. Sin embargo, él ignora que la madre de Isabella lidera a la familia Wright, la mafia más grande de Italia, y que ella es la única heredera dispuesta a reclamar su verdadero poder.
Portada de la novela Me Dejó el Alfa y Perdió Todo
9.8
En Me Dejó el Alfa y Perdió Todo, Evelyn ve su vida desmoronarse cuando Caleb, el Alfa de Silver Moon, cancela su boda para socorrer a Ivy, su supuesta salvadora. Cansada de justificar sus desplantes, Evelyn decide no esperarlo más. En su lugar, contacta al Rey Alfa Silas para aceptar un proyecto científico secreto de cinco años sobre el Envenenamiento de Plata. Al desaparecer por completo de su vida, Caleb se sumerge en un profundo arrepentimiento, iniciando una búsqueda desesperada por todo el mundo.