APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa

El Humo De La Sirena Que Amó Al Alfa

Marina, una princesa del océano, sacrificó su esencia ante la Diosa de la Luna por el amor de Dominic, el Alfa de los lobos. Sin embargo, tras ser falsamente acusada por Harper, la celosa amiga de la infancia de su pareja, Dominic decide castigarla encerrándola en una sala de aislamiento para purificar su espíritu. Lo que el Alfa ignora es que la salvia quemada en esa habitación, inofensiva para los licántropos, resulta ser un veneno letal que asfixia lentamente los pulmones de la sirena.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Dominic se aflojó la corbata con la mandíbula tensa. Un dolor fuerte le desgarraba el pecho; era el vínculo de pareja, que se estaba deshaciendo.

Su lobo aullaba de agonía, pero él reprimió esa sensación, confundiendo el dolor con su propia ira hacia Marina.

—Denle dos días más —ordenó—. No se les ocurra dejarla salir hasta que la escuche llorar y rogarme por el enlace mental. Vamos a la oficina central.

Mi alma los siguió, flotando hacia la sede de la Manada Silver Moon.

Cuando se abrieron las puertas del ascensor, vi algo que me provocó una ira que me caló hasta los huesos.

Harper estaba sentada en mi silla. En mi oficina. Estaba hurgando en mis archivos como si fuera la dueña del lugar.

—Gracias por hacerte cargo de esto —dijo Dominic mientras se sentaba frente a ella. Hablaba con una voz tan dulce que me dieron ganas de gritar.

—Ay, no me des las gracias, Dom —Harper levantó la mirada y sus ojos brillaban con una preocupación falsa—. Es que... no puedo evitar preocuparme por Marina.

—¿Preocuparte por ella?

—¿No fue muy cruel? —Harper se mordió el labio, la imagen misma de la culpa fingida—. Son pareja destinada. Debe tener el corazón roto.

“¿Corazón roto? ¡Estoy muerta, maldita hipócrita traicionera!”

—Tal vez sea mi culpa —continuó Harper en un susurro—. Eres demasiado bueno conmigo y Marina me ve como una amenaza. Por eso reaccionó así.

La cara de Dominic se endureció.

—Harper, no lo veas así.

—Pero...

—Eres mi mejor amiga desde que éramos cachorros —la interrumpió con tono firme y tajante—. Eso nunca va a cambiar. Marina tiene que aceptarlo.

Su mejor amiga desde que eran cachorros.

¿Y yo?

Yo solo era una forastera. Una pareja a la que había que “disciplinar”.

—A lo mejor Marina solo te quiere demasiado. —La voz de Harper se volvió todavía más suave—. Las lobas nos ponemos celosas, sobre todo de una amiga de la infancia...

—¿Celos? —Dominic hizo un gesto de desprecio—. Eres muy ingenua. El problema de Marina no es el amor, es su afán de posesión.

Se puso de pie y caminó hacia la ventana, dándole la espalda.

—Hay que doblegarla.

Doblegarla.

Esa palabra fue como un golpe físico que me desgarró el alma. Si mi fantasma pudiera llorar, las lágrimas me estarían rodando por la cara.

—¿A qué te refieres con eso de doblegarla? —preguntó Harper, fingiendo que no entendía.

Dominic se dio la vuelta con una chispa de maldad en los ojos.

—Marina viene del mar. Odia el aire seco. No soporta el humo. —Una sonrisa burlona apareció en sus labios—. Así que voy a usar lo que más detesta para que aprenda. Si quiere ser mi Luna, tendrá que aprender a obedecer.

“¡No es que lo odie, idiota! ¡Es un veneno mortal!”

—Dom... —Harper dudó.

—¿Qué pasa?

—¿No crees que eso es... muy cruel? —preguntó ella, fingiendo estar preocupada. Pero alcancé a ver el brillo de emoción en sus ojos.

—¿Cruel? —Dominic rio—. Solo la encerré. Si con eso logro que obedezca y que se le quiten los celos, ¿qué importan unos días?

En ese momento, alguien tocó a la puerta de la oficina.

—Adelante.

Liam entró con la cara desencajada.

—Alfa, tenemos una emergencia.

—¿Qué sucede? —preguntó Dominic, molesto.

—El monitor de signos vitales de la sala de aislamiento... Alfa, se quedó en ceros. —La voz de Liam temblaba—. No detectamos latidos ni respiración de la Luna. Lleva así cuarenta minutos.

Vi que el cuerpo de Dominic se tensó un segundo.

Muy dentro de él, su lobo aullaba de dolor.

El vínculo de pareja estaba desapareciendo.

La conexión se estaba rompiendo.

Pero su mente se negaba a aceptarlo.

—¿En ceros? —Rio con sarcasmo, pero el sonido se escuchaba forzado—. Está fingiendo.

—Alfa, los monitores no fallan...

—¡No caigas en sus trucos! —Dominic azotó una carpeta sobre el escritorio y los papeles salieron volando—. ¡No es una loba, pero tampoco es una humana delicada! ¡Ella puede curarse sola!

“¡¿Curarme sola?! Qué estúpida fui. Dominic, renuncié a todo mi poder divino por ti. Ahora soy más frágil que cualquier humana, ¡eres un completo idiota!”

—Además, solo lleva un rato encerrada. ¿Cómo la va a matar un poco de humo? —Su voz subió de tono, casi histérica—. ¡No se te ocurra abrir esa puerta!

Liam lo miró horrorizado.

—Alfa, si en serio pasó...

—¡No hay ningún “si”! —lo interrumpió Dominic con el pecho agitado—. ¡Esta es solo otra de sus tácticas desesperadas para acorralarme! ¡No voy a caer!

—Cálmate —dijo Harper mientras le sobaba la espalda con suavidad—. A lo mejor... ¿a lo mejor ya entendió la lección, pero le da mucha pena pedir disculpas?

—¿Entendió la lección? —Dominic suspiró—. Si ya entendió, ¿por qué no se ha disculpado por el enlace mental?

“¡Porque estoy muerta! ¡No soy más que el rastro de un alma que se desvanece!”

—Apaguen todas las alarmas —ordenó Dominic con una voz peligrosamente baja—. ¿Quiere jugar? Perfecto. Que juegue.

También te podría gustar

Portada de la novela Compradora, comprada por su bestia
9.3
En esta cautivadora novela de fantasía y romance, Clara toma una decisión drástica tras ser rechazada por su primer hombre bestia de servicio de élite, quien solo muestra afecto hacia su hermana. Para llenar ese vacío, decide llevar a casa a otro sirviente de rango inferior. Esta elección desata los celos y la desesperación de su antigua bestia, quien, al borde de las lágrimas, le suplica a Clara que lo elija únicamente a él como su fiel compañero, revelando un posesivo e inesperado lazo.
Portada de la novela Elegí un mejor Alfa
7.9
Tras ser humillada públicamente por su prometido Ethan Hawkins, quien canceló su fiesta de compromiso para vengar a una huérfana llamada Lily Bauer, la protagonista se convierte en el hazmerreír de la manada Frostfang. A pesar de que su hermano Ryan le resta importancia al asunto, ella se niega a soportar el desprecio. En lugar de disculparse, decide rechazar a Ethan y acepta la propuesta de alianza de la manada Blackwood, tomando el control de su destino con el emblema ancestral.
Portada de la novela Me Arranqué la Marca del Alfa
8.7
Tras esperar una década, la protagonista recibe la propuesta de matrimonio de Mike, su Alfa y compañero destinado. Sin embargo, la ilusión se desmorona al descubrirlo profesando su amor a otra mujer y prometiendo disolver su lazo sagrado. Decidida a no ser humillada, ella toma la firme resolución de romper su vínculo. En lugar de someterse, planea regresar a la manada Deep Blue para asumir el liderazgo en solitario, abandonándolo el mismo día de su ceremonia de emparejamiento.
Portada de la novela Me Dejó el Alfa y Perdió Todo
9.8
En Me Dejó el Alfa y Perdió Todo, Evelyn ve su vida desmoronarse cuando Caleb, el Alfa de Silver Moon, cancela su boda para socorrer a Ivy, su supuesta salvadora. Cansada de justificar sus desplantes, Evelyn decide no esperarlo más. En su lugar, contacta al Rey Alfa Silas para aceptar un proyecto científico secreto de cinco años sobre el Envenenamiento de Plata. Al desaparecer por completo de su vida, Caleb se sumerge en un profundo arrepentimiento, iniciando una búsqueda desesperada por todo el mundo.
Portada de la novela Me fui… y todos enloquecieron
9.6
Tras veintiún años intentando cumplir las misiones de un sistema para conquistar a los cuatro hombres más influyentes del imperio, la protagonista fracasa por completo. Expulsada del harén real durante un banquete y sin un hogar al que regresar, decide usar la única salida que le ofrece el sistema: morir para volver con su verdadera familia. Sin dejar rastro, se quita la vida en un palacio abandonado, pero justo antes de desvanecerse, escucha gritos desesperados que la buscan en la oscuridad.
Portada de la novela Mi Muerte Fue Su Peor Castigo
9.1
Al casarse con el poderoso heredero Alberto Aguirre, Sandra no esperaba que él mismo la arrastraría a firmar el divorcio para complacer a su hermana adoptiva, Beatriz. Humillada por el entorno de su esposo y abandonada por sus propios hermanos —Jorge, Miguel y Ángel—, quienes la obligan a apartarse para no arruinar la felicidad de Beatriz, Sandra es forzada a retirarse. Sin embargo, en el peor momento de amargura, el sistema se reactiva para ofrecerle el retorno a su mundo real tras completar su misión. La farsa ha terminado y ella no volverá a jugar bajo sus reglas.