APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Puse A Madre E Hija En Cuatro Ruedas

Puse A Madre E Hija En Cuatro Ruedas

Durante una lección de conducción en el vehículo de la escuela de manejo, un padrino decide sentar a su ahijada Camila sobre sus piernas para dirigirla de forma personalizada. Sin embargo, en el instante en que encienden el motor, el automóvil se apaga bruscamente, provocando una fuerte sacudida. Este repentino movimiento hace que ella se presione directamente contra su entrepierna, desatando una intensa tensión física que aumenta al notar que la joven viste una minifalda sumamente corta.
Capítulos
Compartir

Capítulo 3

Cuando estaba a punto de bajarse las pantaletas, la Directora Sandra Rivas se acercó a toda prisa taconeando fuerte.

En una fracción de segundo y con el corazón en la garganta, empujé a Camila hacia el piso del auto y me cubrí rápidamente la entrepierna con una chamarra que tenía a la mano.

La directora se acercó a mi ventana y se inclinó hacia adentro. El escote de su blusa se abrió, dejando ver que todavía trae muy buenos faros.

—¿Cómo va mi hija con las clases?

No podía decirle la verdad de lo que acababa de pasar, así que improvisé preso del pánico:

—Camila todavía no llega, jefa, aquí sigo esperándola.

—Esa niña, a saber dónde se metió otra vez en lugar de venir a su clase —se quejó la Directora Rivas, molesta.

Su mirada bajó y notó que me cubría con la ropa.

—¿Y tú por qué te tapas con la chamarra con este calorón?

Empecé a sudar frío, aterrado de que notara raro, y solté la primera excusa que se me ocurrió:

—Ah, es que el aire del auto me pega y me da frío en las piernas. Por eso me tapo.

La explicación pareció convencerla por el momento, y pude respirar un poco más tranquilo.

Pero en ese momento, sentí cálido y suave allá abajo, envolviéndome con delicadeza.

No necesitaba ser un genio para saber qué pasaba: Camila estaba usando la boca…

Una corriente eléctrica me recorrió el cuerpo, un hormigueo intenso que atacaba mis nervios.

Hice un esfuerzo sobrehumano para no moverme y controlar la reacción de mi cuerpo ante semejante estímulo.

Al ver mi rigidez, la Directora Rivas preguntó preocupada:

—¿Qué tienes? Estás temblando mucho.

—No, nada, ha de ser que el aire está muy frío —respondí con la voz entrecortada.

Pero Camila, lejos de detenerse, le echó más ganas. Se la metió toda de golpe y empezó a succionar con un ritmo frenético.

Una oleada de placer inmenso me golpeó, casi haciéndome gritar. Tuve que cerrar los ojos con fuerza y pegarme al respaldo del asiento, luchando contra esa sensación tan rica para no delatarme.

A la directora le pareció muy extraño. Extendió la mano y me tocó la frente.

—No tienes fiebre... ¿qué te pasa?

Ya no pude soportar más y se me escapó un gemido de placer, aunque traté de disimularlo como un quejido.

La Directora Rivas lo malinterpretó, pensando que mi reacción era por tenerla a ella tan cerca…

Lo que dijo después me dejó helado:

—Ay, pícaro, ya sabía que se te antojaba, pero no pensé que estuvieras tan urgido.

Se acomodó el cabello con coquetería, dejando un hombro al descubierto a propósito.

—Cuando termines la clase, ven a mi casa en la noche. Mi esposo no está.

Dicho esto, se dio la media vuelta y se alejó meneando esos amortiguadores de forma hipnótica.

En cuanto se fue, ya no pude más y levanté la chamarra. Camila seguía dándole duro, sin parar.

Levantó la cara, me miró con una sonrisa traviesa y le dio unas últimas lamidas.

—Sabe delicioso.

Sentía el cuerpo aguado de tanto placer. Al ver esa cara de inocencia fingida, la cargué de un jalón y la senté en mis piernas, sobre mí.

Nuestros cuerpos quedaron pegaditos. Yo estaba hinchado y sensible.

—Qué tremenda eres. Con tu mamá ahí enfrente y tú haciendo esas cosas…

Camila rio divertida.

—Así se siente más rico, ¿no?

Luego se lanzó sobre mí y me abrazó con fuerza.

Sus curvas suaves se amoldaron a mi cuerpo y su aroma dulce me llenó la nariz; ese olor inconfundible de jovencita.

—Ya no aguanto, ayúdeme por favor —me susurró al oído con deseo.

Tragué saliva, sintiendo el corazón latir a mil por hora.

Hace un momento Sandra me invitó a su casa… ¿Madre e hija quieren conmigo?

Antes de que pudiera decir nada, Camila empezó a besarme el lóbulo de la oreja, como una gatita, provocándome cosquillas.

La presión en mi cuerpo llegó al límite. La recosté en el asiento del copiloto.

Levanté sus piernas largas y blancas; llevaba tiempo queriendo echármelas al hombro.

Le quité despacio los zapatos, dejando al descubierto sus pies blanquitos, envueltos en unas medias negras que brillaban con la luz.

Aspiré cerca de ella, llenándome los pulmones con su perfume.

—Hueles riquísimo.

Abrió las piernas por instinto y apoyó los pies en el quemacocos del auto.

Sostuve sus piernas, con la mirada clavada en esa zona prohibida, dudando un segundo. A fin de cuentas, era la hija de la Directora Rivas.

—Arranque —gimió Camila con la cara roja y la voz de urgencia.

Sentía la columna tensa y el cuerpo ardiendo.

Mandé todo al diablo, le hice a un lado la ropa interior y la vista me terminó de volver loco.

¡Era preciosa, tan suavecita!

Camila estaba recostada en el asiento, y aquello palpitaba invitándome a entrar.

Arqueé la espalda y metí el cambio con fuerza…

¡Sigue leyendo!
¡La historia se pone cada vez mejor! Cambia a la App para seguir leyendo
Desbloquear todos los capítulos

También te podría gustar

Portada de la novela Activar: La Obediente Heredera de la Mafia
8.1
En la novela de mafia y ciencia ficción Activar: La Obediente Heredera de la Mafia, una joven es marginada por sus padres y su hermano Dario al no cumplir con sus estándares de sumisión. En su lugar, adoptan a Serafina, una IA perfecta y dócil. Tras un altercado, la protagonista es enviada a una academia de corrección conductual por dos años. Al regresar con su familia, descubren con frialdad que ella ya no responde a su nombre; ahora, el profesor Luca Caruso les revela que deben usar la palabra clave "Activar" para que la nueva NS-5 responda.
Portada de la novela Al Volante
8.7
Durante sus clases de manejo en la novela "Al Volante", una mujer lucha por dominar el embrague del automóvil. Para facilitarle el aprendizaje, el instructor Reeves, quien además es un amigo cercano de su esposo, toma una decisión audaz: sentarla directamente sobre su regazo. La situación se torna sumamente comprometedora debido a la falda corta que ella viste ese día. La tensión física y el peligro de cruzar la línea se vuelven inevitables cuando él presiona algo contra ella en la intimidad del vehículo.
Portada de la novela Cincuenta Mil Razones para Vengarme
8.2
Al intentar salir del restaurante de su hermano, una inversionista es retenida por una nueva gerente que le exige pagar una ridícula cuenta de cincuenta mil dólares repleta de conceptos absurdos. A pesar de identificarse como la hermana del dueño, la empleada la acusa de mentirosa y de no tener fondos. Ante la humillación y el desprecio, ella decide enviar un ultimátum a su asistente: o despiden a la mujer de inmediato, o retirará todo su capital, desatando un conflicto de poder y orgullo.
Portada de la novela El Trozo Que Destrozó A Mi Esposa
8.0
Tras experimentar un inesperado segundo despertar físico, la intensa vida íntima de un hombre se vuelve demasiado abrumadora para su esposa. Desesperada y al límite, ella recurre al llanto y se desahoga con Mariana, su mejor amiga. Con el objetivo de evitar que el matrimonio se destruya por completo, Mariana decide visitarlo a solas en su hogar. Luciendo un sugerente vestido corto que resalta sus atributos, la joven desafía directamente su reputación y destreza en un encuentro confrontativo.
Portada de la novela La Hija que Abandonaron Regresó Triunfante
9.8
En esta novela moderna de romance y superación, una joven es desterrada al campo por sus propios padres, quienes adoptan a otra niña para darle una vida de lujos. Tras años de carencias y esfuerzo, ella logra entrar con honores a la preparatoria, pero su familia la obliga a cederle su lugar a su hermana adoptiva. Despojada de su mérito académico, de las acciones y de su herencia por quienes debían protegerla, decide empacar sus pertenencias y abandonar para siempre ese hogar que jamás la valoró.
Portada de la novela La Yegua Más Rica del Corral
9.3
Victoria domina con puño de hierro el imperio agrícola y ecuestre de su familia, ganándose el respeto de todos. Sin embargo, su soberanía peligra con la llegada de Julián, un frío magnate decidido a absorber sus tierras. En esta encrucijada de poder y ambición, ambos se verán envueltos en un juego de seducción donde el orgullo es el peor enemigo. Victoria deberá decidir si protege su valioso legado o se rinde ante el único hombre capaz de doblegar su indomable corazón.