APKDock Logo
Capítulos
Compartir
Portada de la novela Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Dos mejores amigas unieron sus vidas a los hermanos Alcázar y concibieron al mismo tiempo. Sin embargo, el desprecio de sus maridos lo cambió todo. Sebastián abandonó a su esposa embarazada en la carretera bajo la lluvia para atender a su exnovia. Al pedir auxilio a su amiga, ambas sufrieron un brutal choque contra un camión. A pesar de su desesperación, el otro hermano ignoró las llamadas de auxilio acusándolas de mentir. Tras perder a sus hijos en la tragedia, ambas toman la firme decisión de divorciarse.
Capítulos
Compartir

Capítulo 2

Un enorme camión fuera de control se lanzó de repente hacia nosotras. No hubo tiempo para esquivarlo. Con todas mis fuerzas empujé a Elena lejos del impacto… pero yo quedé atrapada dentro del auto.

Sentí un calor tibio deslizándose por mis piernas. En ese instante supe que mi hijo se estaba yendo. Temblando, llorando, intenté gritar pidiendo ayuda. Las lágrimas me nublaban la vista, pero de mi garganta no salió ningún sonido.

Antes de perder el conocimiento, escuché el llanto desesperado de Elena… y la voz de Santiago al otro lado del teléfono.

—Ya deja de exagerar, Elena. ¿Solo porque estoy acompañando a Daniela ahora vas a inventar cualquier cosa? ¿Un accidente? Ni tú te lo crees. ¿Sabes qué tan baja es la probabilidad de que alguien sufra un accidente así? Te lo he advertido muchas veces, aléjate de esa amiga tuya. No empieces a copiarle esos celos ridículos. Daniela está herida y todavía estoy vendándola. No me estés molestando.

Al final, fueron los que pasaban por allí quienes llamaron a la policía y a la ambulancia. Nos salvaron la vida, pero las dos perdimos a nuestros bebés.

Miré a Elena. Sus dedos apretaban con fuerza el teléfono. La cirugía le había robado todo el color del rostro, solo quedaba en ella una palidez. Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Perdóname… —susurró—. Nunca pensé que Santiago fuera capaz de dejarnos así.

Yo había perdido demasiada sangre. Necesitaba una operación de alto riesgo, y el único que podía realizarla… era Santiago. Pero él estaba convencido de que todo había sido una mentira inventada por celos hacia Daniela. No solo no vino, sino que la culpó.

Al final, tuvieron que extirparme el útero, nunca más volvería a tener un hijo. Suspiré y cuando estaba por hablar el teléfono de Elena sonó, era Santiago.

—¿Qué es lo que te pasa? ¿Cuál es tu problema? Ayer un accidente, hoy un aborto… ¿mañana qué sigue? ¿Que vas a saltar de un edificio? Ahora hasta usan el divorcio como amenaza. Tal para cual con Valeria. Aprendiste muy rápido sus mañas. Si no fuera porque tengo que cambiarle la venda a Daniela, iría personalmente a ponerlas en su lugar. Mi hermano ya tiene suficiente presión como psicólogo, y encima Valeria no sabe ser comprensiva, siempre con sus escenitas. Si me preguntas, deberían divorciarse de una vez. Con una cuñada así, hasta me da asco.

La llamada se cortó abruptamente.

Vi que tenía los ojos rojos y el cuerpo le temblaba sin control. Estiré la mano y le acaricié el dorso de la suya.

—No lo escuches más. Descansa… y luego nos divorciamos juntas.

Las lágrimas cayeron una tras otra, llenándole todo el rostro, y yo tampoco pude contener el llanto.

Ese amor que alguna vez creímos perfecto… nos había empujado al abismo. Desde que Daniela intentó suicidarse en casa por su depresión, ellos dos giraban alrededor de ella las veinticuatro horas del día.

Sebastián incluso dejó de atender a otros pacientes, solo trataba a Daniela. Para ayudarla a dormir, la llamaba todas las noches y le leía cuentos antes de acostarse.

Mientras tanto, yo sufría náuseas constantes, insomnio y ansiedad por el embarazo. Él solo decía con impaciencia:

—Todas las demás mujeres pueden soportarlo. ¿Por qué tú tienes que ser tan problemática?

Llevaba a Daniela a parques de diversiones para que se divirtiera. Pero cuando yo le pedía que caminara conmigo, me rechazaba.

—¿No tienes a Elena? Daniela solo nos tiene a mi hermano y a mí.

Durante el embarazo, al ver mi cuerpo deformarse, caí en una profunda ansiedad, hasta que terminé desarrollando depresión. Cuando se lo conté, Sebastián me miró con evidente fastidio, en su voz no había nada de compasión… solo desprecio.

También te podría gustar

Portada de la novela La Amante del Don me Quitó mis Billones
8.6
Para convertirse en la Donna de la familia Rossi, era necesario generar trescientos millones de dólares limpios en un año y sin ayuda. Tras una década de esfuerzo y diez empresas creadas desde cero para complacer a Vincent, la protagonista finalmente alcanza la meta. Sin embargo, descubre que él le entregó todo su imperio a Ava, la hija bastarda de su padre. Traicionada y decidida a abandonar el sueño de ascender junto a él, decide llamar a la mafia de Chicago para aceptar su propuesta de matrimonio.
Portada de la novela La Boda que Nunca Notó
9.2
En La Boda que Nunca Notó, Carly descubre la traición de su novio, el heredero de la mafia Ted Moretti, al verlo comprometerse con Anya en un video viral. Al confrontarlo en secreto, lo escucha asegurar con desdén que Carly jamás lo dejará tras seis años juntos. Decepcionada, ella planea su partida en silencio. Un mes después, el mismo día del enlace de Ted, Carly se casa con otro hombre. Cuando sus caravanas nupciales se cruzan en la ciudad, Ted la ve vestida de novia junto a otro, perdiendo el control por primera vez.
Portada de la novela La Hija que Abandonaron Regresó Triunfante
9.8
En esta novela moderna de romance y superación, una joven es desterrada al campo por sus propios padres, quienes adoptan a otra niña para darle una vida de lujos. Tras años de carencias y esfuerzo, ella logra entrar con honores a la preparatoria, pero su familia la obliga a cederle su lugar a su hermana adoptiva. Despojada de su mérito académico, de las acciones y de su herencia por quienes debían protegerla, decide empacar sus pertenencias y abandonar para siempre ese hogar que jamás la valoró.
Portada de la novela La Mentira que Me Alimentó
8.4
Durante cinco años, creí tener un matrimonio real con el heredero de la poderosa familia Romano. Tras soportar la presión por no darle un sucesor, descubro la peor traición: mi esposo cambiaba mi ácido fólico por anticonceptivos. La humillación se completa al ver que su exnovia espera un hijo de él. Consumida por la furia, decido contactar al hombre que lleva un lustro intentando recuperarme para hacerle una promesa: en un mes, me iré con él.
Portada de la novela Lo di todo por él y me humilló... ¡Ahora brillo en el MIT!
8.9
Tras entregarse a Ethan, el heredero de la mafia Luciano, Cynthia cree haber alcanzado la felicidad. Sin embargo, al escuchar en secreto una conversación en italiano entre su hermano adoptivo Lucas y su amado, descubre la humillante verdad: Ethan solo la usó como práctica antes de intentar conquistar a la capitana de porristas. Destrozada pero decidida a no dejarse pisotear, Cynthia aprovecha que aprendió el idioma a escondidas para cambiar en silencio su futuro universitario del Caltech al MIT.
Portada de la novela Me acusó de ladrona… así que le destruí la vida
9.1
Durante tres años, Caroline usó sus influencias para aportar millones a la empresa de Claude Laurent, su excompañero y director general. Sin embargo, en una junta, una becaria la acusa de ausencias injustificadas y de malgastar fondos en cenas de negocios que en realidad servían para cerrar tratos. Pese a conocer la verdad, Claude respalda la humillación de la recién llegada y confronta a Caroline. Con una sonrisa fría, ella decide no defenderse; muy pronto todos pagarán el precio de su traición.